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Con las mujeres no hay manera

Posted By: Coda
Con las mujeres no hay manera

Con las mujeres no hay manera
Glénat BD, 2020 | Spanish | CBR | 100 páginas | 134 MB
Jean-David Morvan & Patricio Angel Delpeche, del trabajo de Vernon Sullivan / Boris Vian

Cuando Boris Vian firma un thriller. Esta noche, Francis Deacon se pone medias, levanta las pestañas con rímel y resalta sus ojos negros. ¡Pero no creas que está de ese lado! Esta noche, Gaya, su amiga, y a veces su amante, tiene una fiesta de disfraces. La oportunidad para ella de enviarse al séptimo cielo con piquouzes ciertamente no se proporciona con receta médica. Francis, odia a los drogadictos. Entonces, cuando descubre que su Gaya tomó la carretera para drogarse siguiendo los consejos del futuro esposo (¿un futuro esposo? ¡Francis no lo sabía!) Y que este esposo, no parece particularmente volcado hacia los delicados encantos de la feminidad, dice. para sí mismo que hay algo de la especie de la anguila de roca. Cuando no va a un baile de disfraces, no está en el encaje de Francis. Así que mientras deshacía el nudo del asunto Gaya, pronto se encontró con la cara destrozada y una deuda de 10.000 dólares. Afortunadamente, tiene a su hermano Ritchie, médico de profesión. Con él, si se trata de decidir entre el vicio y el juramento hipocrático, no piensa. Especialmente si es para sacar al hermano pequeño de la panade.
Un diluvio de humor, hiperviolencia y sexo en They Don't Realize, la tercera novela de la serie de novelas negras de Boris Vian bajo el seudónimo de Vernon Sullivan.
Con las mujeres no hay manera
El año 1950 se anuncia difícil… La última novela de Boris Vian, "La hierba roja", pasa prácticamente desapercibida y augura un nuevo fracaso literario. El proceso iniciado por el Cartel de Acción Social y Moral de Daniel Parker por "Escupiré sobre vuestra tumba", novela prohibida en 1949, llega al tribunal con su montón de citaciones judiciales y otras misivas desagradables. La familia ha crecido con una segunda hija, Carole y necesita más que nunca echar sustancia al puchero. Boris Vian trabaja como loco sin lograr calmar el hambre, tanto sea artística como terrenal. Harto de fracaso, es su maldito doble el que sigue trayendo dinero a casa. Por eso piensa reengancharse a una cuarta novela firmada como Vernon Sullivan, incluso si su esposa y algunos de sus amigos prefirieran que pusiera término a esa saga.
Boris Vian no escucha a quien le quiere dictar lo que ha de hacer y empieza a buscar en una dirección que se asemeje a lo anterior, "Que se mueran los feos", mezclando la novela negra y la parodia. ¿Vían pierde la inspiración? Quizás… ¡Pero qué más da! Sullivan contará de nuevo lo más oscuro de nuestra sociedad con personajes exagerados que destilan sus humoradas. Tiene el recurso y sobre todo la firme voluntad de seguir siendo escritor.
Pero Vian necesita reposo. Los tres últimos años han sido muy pesados. Entonces, se instala en Saint Tropez, lejos de la efervescencia parisina, para tocar en distintos clubs de jazz a petición de los propietarios y de una población en aumento, venida directamente de Saint Germain des Prés. ¡El entusiasmo revive!
Bien rodeado y frente a su alter ego, le lanza como de costumbre a una escritura rápida. Decide mezclar las temáticas clásicas de la novela negra, hampa y droga, con el tabú de la homosexualidad. La acción transcurre como siempre en los Estados Unidos, ese país que sueña visitar pero que solo conoce por las películas y los libros. Boris Vian, que frecuenta desde hace mucho los clubs de jazz, ve desfilar muchos toxicómanos sin esperanza. No pretende restablecer la verdad, que solo lo es raramente, piensa solo que tiene que hablar de cosas que no están bien. Y aquí aparece un problema para reírse, no atraer las ¡ras de las ligas de buenas costumbres que impiden a los artistas expresarse libremente. Entonces, aquí tenemos a la sublime Gaya, inspirada directamente en una ilustración de una novela de bolsillo, que se encuentra entre las garras de una banda mafiosa especializada en el tráfico de drogas. Y Vian-Sullivan ha de inventar a un salvador orgulloso a voluntad, un carácter todavía poco utilizado en el entorno libresco de Vian.
Para aderezar un poco el plato, la mafia es una banda de lesbianas y Vian utiliza ka temática homosexual para tocarle las nances a las ligas de las buenas costumbres haciendo decir a su hermandad de investigadores: "Estamos bastante contentos de nosotros mismos, desde el punto de vista moral". Como en sus otras novelas, Vian-Sullivan se divierte hablando de todas esas tribus de las que no se podía hablar en la época. Puede que con menos negrura y más humor, todo cuele.

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